El buen duelo

Amor y resiliencia

 

 

 

Anji Carmelo

 

 

 

Primera edición en esta colección: septiembre de 2011

© Anji Carmelo, 2011

© del prólogo, Gaspar Hernández

© de la presentación, Eduardo F. Vidal

© de la presente edición: Plataforma Editorial, 2011

 

Plataforma Editorial

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Diseño de cubierta: Agnès Capella Sala
 

ISBN DIGITAL:  

 

 

 

 

 

Me enseñaste

Que el mar tiene

Mil reflejos...

 

Ahora cierro los ojos

Y encuentro

Mil reflejos más

En el recuerdo

De tu mirada...

 

 

 

A Gloria

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

 

«Luz en la oscuridad», prólogo de Gaspar Hernández

Presentación de Eduardo F. Vidal

1. Un reencuentro

2. Los territorios del duelo

3. Vacío y desierto

4. Los grandes retos del duelo: negación, rabia, culpa, perdón y miedo

5. Del desespero a la esperanza

La opinión del lector

Otros títulos de la colección

El consuelo

La mujer que me escucha

Prólogo.

Luz en la oscuridad

 

Un maestro zen, Tung-shan, cuando consideró que había llegado su hora, tomó un baño, se puso los hábitos, tocó la campana para despedirse de la comunidad y se sentó hasta que dejó de respirar. Parecía haber muerto. La comunidad empezó a llorar compungida. De repente, el maestro abrió los ojos y dio a los sollozantes monjes la siguiente reprimenda: «Se supone que estáis desapegados de todas las cosas transitorias. Ésta es la base de toda vida espiritual, morir es descansar. ¿Qué sentido tiene llorar y lamentarse?».

Mi humilde respuesta al maestro Tung-shan sería la siguiente: tiene todo el sentido. Los que no somos seres iluminados, necesitamos llorar y lamentarnos; necesitamos pasar por todas las etapas del duelo. Los que no somos seres iluminados (aunque quizá lo somos todos, y aún no nos hemos dado cuenta) no queremos estar desapegados de nuestros muertos. Como escribe Anji Carmelo, «esa es la gran verdad: somos uno y no hay separación posible».

El lector tiene en las manos un libro único y necesario. Único porque bebe de las fuentes de la experiencia propia, narrada en primera persona, sin concesiones, y de la experiencia de los muchos años acompañando a muchas personas en sus procesos de duelo; que no del luto. A diferencia del luto, leemos en el libro, el duelo no es solo un camino de dolor y no es interminable. El de Anji, como el del duelo, ha sido y es un camino de amor. Y como la mayoría de las personas que han vivido lo peor, aunque parezca mentira Anji ha aflorado enriquecida y enriqueciendo.

Una buena muestra es este libro, necesario. Necesario porque la muerte es el único tabú de nuestra sociedad. Antes también estaba el tabú del sexo; pero hoy en día el sexo se utiliza hasta para vender perfumes y coches. La muerte sigue siendo la gran desconocida. En mis programas de radio y televisión intento hablar de ella, con naturalidad, para contribuir a normalizarla en los medios de comunicación. Porque, salvando excepciones, que las hay, lo único que estamos haciendo los medios con la muerte es convertirla en un espectáculo. Mil muertos y mil asesinatos cada día en los telediarios ofrecidos como un espectáculo a la hora de comer y cenar. Hay informativos de televisiones privadas españolas que son poca cosa más que una mezcla de sucesos y revista del corazón. Audiencia, dinero.

Una pregunta necesaria: los medios de comunicación ¿están contribuyendo a mejorar la sociedad? ¿O la están empeorando? El amigo y escritor Valentí Puig ha escrito que es curioso que las empresas paguen millones a la televisión para que venda sus productos a través de anuncios, y en cambio muchos expertos sigan afirmando que ésta no influye en el hecho que nuestra sociedad sea cada vez más violenta.

Por suerte, están los libros. Libros como éste. Hay muchas herramientas en él. Hay lucidez. Hay luz; una pequeña luz en medio de la oscuridad. Decía José Saramago que a menudo compramos los libros porque sus autores nos caen bien. Si el autor nos cae mal, difícilmente compraremos su libro. Al lector que no conozca a Anji Carmelo me atrevo a decirle que leyendo estas páginas es probable que le caiga muy bien. No porque tenga intención de caer bien o mal (sólo faltaría que ese fuese el objetivo de un libro), sino porque la verá como una persona muy cercana. Su prosa, tocada a veces de desgarro, otras de melancolía, es generosa, animosa, cómplice. Algodonosa, como su cabello algodonoso y polar.

Anji Carmelo, también con este libro, está ofreciendo al mundo lo mejor de sí misma. Sin duda ella ya es un ser iluminado.

 

GASPAR HERNÁNDEZ,
 
escritor y periodista

Presentación

 

La muerte de un ser querido es uno de los mayores retos a los que el ser humano debe enfrentarse a lo largo de su vida. Si tiene este libro entre sus manos es probable que se encuentre al inicio de un proceso complicado, del que casi con toda seguridad salga con la sensación de que ya no es la misma persona. No hay dos duelos iguales, pero como en toda transición, contar con determinadas ayudas puede resultar muy valioso.

Desde Mémora, el grupo de empresas de servicios funerarios líder en España, queremos hacer lo que esté en nuestras manos para facilitarle y acompañarle, en la medida de lo posible, en estos momentos. Unos momentos que pueden resultar aún más complicados en una sociedad como la actual, que con frecuencia no nos permite admitir el dolor durante demasiado tiempo, ni otorgarle toda la importancia que merece.

El buen duelo es un libro muy especial por dos razones. Primero porque su autora, Anji Carmelo, doctora en Metafísica por la Universidad de Metafísica de Los Ángeles, es una de las mejores especialistas en el tema, después de casi 20 años trabajando en facilitar y acompañar procesos de duelo. Y segundo, porque el haberlo escrito mientras vivía la realidad de la muerte de la persona que más ha querido le añade profundidad al relato, el de tratarse de la narración de su propia experiencia.

Somos conscientes, como ya he señalado, de que no hay dos duelos iguales. No es lo mismo perder a una pareja, que a un hijo, y resulta fundamental para la evolución posterior si la muerte era esperada o no. Así, cada persona vivirá su propia etapa de aceptación de la muerte, con un tiempo y un ritmo individuales y específicos, como señala Anji Carmelo. Una vez establecida esta premisa, compartir experiencias y sentimientos con otras personas en situaciones similares puede, sin duda, resultar útil para hacer la propia más llevadera. En ese sentido, este libro permite conocer y reconocer las etapas habituales (el shock, el dolor insoportable, el dolor llevable y el dolor aceptado y la recuperación) y los sentimientos que, juntos o separados, en algún momento del proceso abordarán a la persona afectada: tristeza, arrepentimiento, culpa, agresividad o rabia. Coincidan o no esas sensaciones con la experiencia propia, seguro que servirá al menos para disminuir la sensación de soledad y aislamiento que percibe el afectado.

Es importante dedicarle a la aceptación de la muerte del ser querido el tiempo y la atención que requiere, porque de ello dependerá el grado de dificultad, la duración y el tipo de experiencia vivida. Anji Carmelo distingue entre el luto y el duelo propiamente dicho. El primero describe aquel proceso por el que los familiares se vestían de negro en el momento de la defunción y que se alargaba hasta la propia muerte. El duelo, sin embargo, debe ser un camino que lleve a la liberación del dolor, una liberación que deje paso a una nueva vida. Y para conseguirlo cualquier ayuda debe ser bienvenida, tanto este libro como la de los grupos de apoyo mutuo a los que Anji Carmelo se refiere en algunos capítulos, y que Mémora también apoya para ofrecerlos a las personas que hayan sufrido una pérdida, en un intento de estar junto a ellas y como parte de nuestro compromiso con los familiares y amigos de los difuntos. Queremos así facilitar las herramientas para elaborar un tipo de duelo que permita al afectado reconciliarse con su entorno y retomar la vida después de pasar por una situación tan extrema.

Dice la autora que en este libro no explica nada que no sepan aquellos que están viviendo un duelo, pero que lo hace porque en un proceso así es fundamental «estar ahí, por si se nos necesita», y eso es lo que ella pretende. Esa es la misma actitud que persigue Mémora ofreciéndoles este libro. Estar ahí por si nos necesita.

 

EDUARDO F. VIDAL REGARD
 
Consejero-Director General del Grupo Mémora

 

Barcelona, 1 de septiembre de 2011